Ya estoy de vuelta!!! Oh Yeah! Llevo tanto tiempo sin escribir porque la semana pasada he estado de vacaciones, primero en Helsinki y luego en Estocolmo. Como hay mucho que contar iré despacito.

El martes pasado (10 de octubre) nos fuimos casi todos los Erasmus de viaje a Helsinki. El tema es que para ir a Helsinki hay que coger un barco de la Viking Line que va navegando toda la noche, pasas el día en Helsinki y luego por la noche vuelves al barco que te trae a Estocolmo otra vez. Además aquí es como la excursión típica que tienen los colegios, es como si en lugar de hacer viaje a la nieve, pues hicieran el viaje en barco, algo bastante comprensible dado que no tienen que viajar para ver la nieve :P

Además, dentro del barco (que tiene 11 pisos) hay una tienda de Tax Free, así que casi todo el mundo aprovechó para comprar ahí la bebida, aunque al loro con los precios: una botella de Ballantines, 22 euros, una botella del vodka más barato, 17 euros, la cara de tonto que se te queda, no tiene precio. Así que nosotros seguimos a lo nuestro, con la cerveza y la sangría, aunque mucha gente si que compró cosas. Weno, el caso es que ese día iba incluido en el precio una cena buffet con barra libre de vino y cerveza. Sólo decir que el buffet costaba 26 eurazos (a nosotros creo que mucho menos, porque pagamos por toooodo el viaje 40 euros) y que había de todo. Teníamos dos horas para cenar y nos pasamos las dos horas comiendo (y bebiendo) Después de cenar (a las 9 de la noche) pues ya comenzó la Party, íbamos de unas cabinas a otras, es increíble la cantidad de personas que pueden caber en 8 metros cuadrados de habitación. Porque claro, el precio del viaje fue pequeño, pero las cabinas eran más pequeñas aun, y encima estaban abajo del todo, es decir, bajo la cubierta donde están los coches y todo, muy por debajo de la línea de flotación. Y con lo que me gustan a mi los espacios cerrados… Pero el caso es que esa noche nos lo pasamos genial, estuvimos bailando un montón en la discoteca del barco que estaba vacía cuando llegamos y que llenamos nosotros solos. De todos modos nos acostamos prontito porque estábamos súper cansados (llevábamos de fiesta desde las 7 de la tarde) y además al día siguiente teníamos que conocer Helsinki. Con lo que yo no contaba era con que al estar las cabinas tan abajo se oía el ruido del motor del barco. Y claro, eso sumado a que me agobiaba mucho muchísimo el estar ahí metida dio como resultado que no dormí casi nada esa noche (y por casi nada me refiero a unos cuantos ratitos de 10 minutos como mucho).

Pero weno, al día siguiente con un par de narices y muy mal cuerpo, Magda (la chica polaca del piso de Rachel), Rachel y yo nos fuimos a ver Helsinki, o más concretamente la primera cafetería que pudimos ver. Después de casi 1 hora sentadas y una vez que el medio litro de CocaCola (Light) que llevaba en el cuerpo me hizo efecto, ya estábamos dispuestas a recorrer todo Helsinki. Pero nos encontramos con una tienda muy divertida de todo a 1 euro (siii! En Finlandia hay euros!!). Al final nos compramos un montón de cosas: una flor de peluche, una linterna, incienso, una bandera de Finlandia, un tigre de peluche (al que he llamado Torsty, un típico nombre finés) y algunas cosillas más que no recuerdo. Cuando salimos de la tienda, más contentas que unas castañuelas con nuestras flores de peluche (viva el Flower Power) nos pusimos a andar un poco por la ciudad. Me gustó el tranvía aunque no nos montamos porque nos apetecía andar. Queda como muy auténtico que las ciudades tengan tranvía, aunque claro, son un rollo para el tráfico, pero weno, bonito queda.

Después de dar vueltas buscando la tienda de las Bolsas Amarillas donde había ropa muy barata (o eso nos habían dicho) decidimos parar para comer en un McDonalds y de paso comprar comida en un super para esa noche en el barco. Al salir del McDonalds vimos un montón de gente con Bolsas Amarillas y empezamos a seguir la corriente en sentido inverso hasta que por fin llegamos a la tienda! Que resulta que no era una tienda sino más bien unos grandes almacenes. De todos modos ya era un poco tarde y estábamos cansadas así que haciendo un esfuerzo, Magda y yo conseguimos convencer a Rachel de que no queríamos entrar (y así salvarla un poquito de esas ansias de consumismo que tiene :P)

Por la noche en el barco pues otra vez fiesta, que es de lo que iba el viaje. Lo que pasa es que como al día siguiente venían mis papis a verme y quería darlo todo pues me fui prontito a la cama, asegurándome de que Rachel me prometía que al día siguiente me contaba todos los cotilleos que pasaran en el barco durante esa noche. Y es que por algo lo llaman el “Love Boat”, porque cotilleos ha habido y muchos. Pero como no es plan de ponerlos por aquí… pues mejor me quedo con las ganas :P

Y al día siguiente… pues comenzó mi viaje a Estocolmo, que no ha sido un viaje exactamente porque yo ya estaba ahí, pero weno. Sobre eso mejor escribo en otro post… que cuatro días dan para mucho ;)

Un besazo a todos!