Como prometí, posteo hoy de nuevo para contar un poco que tal la semana pasada e ir actualizando un poco el blog, que va un pelín retrasado ;)

Después de volver a mi nuevo pais y recorrerme medio Estocolmo andando con la maleta (porque según Nacho los muelles estaban al ladito de la CentralStation) llegué por fin al hotel donde estaban esperándome mis padres. Y qué alegría, qué emoción. Muchos abrazos y muchos os echo de menos. Y después nos fuimos a ver Estocolmo, en particular la isla vieja, Gamla Stan. Tengo que confesar que me encanta Estocolmo! Es que es muy bonita, de verdad, os recomiendo a todos que os aprovechéis de que esté yo aquí para poder veniros y conocerla. Las calles, las casas, el ambiente... es todo como muy acogedor. Y no lo digo yo sola, a mis padres también les encantó, y a los demás Erasmus igual.

El viernes nos vinimos a Vasteras para que vieran mi casa, mi uni, mi ciudad. Aunque por la mañana hacía niebla, por la tarde hizo súper buen tiempo, mucho sol, así que nos fuimos al lago, un sitio muy muy bonito, con muchos árboles y todo eso. La verdad es que una de las cosas que más me encantan de esta ciudad es que a 5 minutos en bici de mi casa estás en el bosque, a 15, al lago... en fin, que en cuanto sales un poco estás en plena naturaleza, incluso por las noches en la universidad hay unos conejos gigantes del tamaño de gatos o perros.

Volviendo al finde con mis papis, el sábado fuimos a Skansen, un museo al aire libre en el que vas andando por un parque enorme y donde tienen casas antiguas de Suecia y puedes entrar a verlas. Además también tienen una parte que es como si fuera un zoo, con animales de aquí del norte: osos, alces, lobos, focas... muy diver :)

Y el domingo, último día, aprovechamos que hacía buen tiempo para dar un paseo en barco por todos los canales de Estocolmo, y luego fuimos al museo Vasa. Este museo es genial: consiste en un barco. Pero es que el barco tiene una historia peculiar. El caso es que hace la tira de años construyeron el barco Vasa, que iba a ser el mejorcísimo de la flota Sueca y que iba a derrotar a los holandeses (creo) pero que a los 20 minutos de que comenzara el viaje (cuando aun estaba en los canales), llegó un golpe de viento y tumbó el barco y lo hundió. Y después de 300 años consiguieron sacarlo y decidieron hacerle un museo. Otra cosa no será, pero sentido del humor no les falta a estos suecos... que duró menos que nuestra Armada Invencible, que al menos llegó un poco más lejos, y nosotros no le hemos hecho un museo.

Por la noche del domingo nos acostamos pronto porque mis padres cogían el avión el lunes por la mañana a las 7, así que después de que ellos se fueran me quedé durmiendo y luego, a una hora más razonable, me volví a mi casita, que después de una semana ya la echaba de menos. La verdad es que el desayuno y todo eso estuve bastante tristilla, ahí yo solita en el comedor, pero como tenían unas muffins de chocolate riquísimas (el buffet del hotel era impresionante) pues se me quitaron un poco las penas... y en cuanto llegué y vi a todos mis niños de Junior otra vez, pues me volví a poner alegre :)

Y aquí acaban mis minivaciones... y vuelvo a la rutina de salir, beber, el rollo de siempre (8) jajaja. Pero de la fiesta del lunes en Junior ya hablaré otro día, la tercera de estas entregas por fasciculos de actualización ;)

Un besazo a todos!